En el corazón de la Amazonía colombiana, los arqueólogos han hecho un descubrimiento asombroso: una roca gigante adornada con enormes pinturas rupestres que datan de hace más de 12,500 años. Estas pinturas no solo son un espectáculo visual, sino que también ofrecen una ventana a los mitos, creencias y prácticas alimenticias de las antiguas civilizaciones que habitaron esta región. 🌍
Un hallazgo que cuenta historias
Ubicado en el cerro Cerro Azul, en la Serranía de la Lindosa, este sitio alberga hasta 16 paneles de arte rupestre, los cuales son accesibles solo tras un arduo ascenso. Las imágenes, que representan tanto a animales como a humanos, parecen retratar transformaciones entre estas dos especies, reflejando una rica mitología que ha guiado a generaciones de indígenas amazónicos.
Un vistazo a la dieta de los antiguos pueblos
Un estudio reciente, publicado en la Revista de Arqueología Antropológica, revela que estos sitios de arte rupestre constituyen evidencia de las primeras comunidades humanas en el Amazonas occidental. El coautor del estudio, Mark Robinson de la Universidad de Exeter, afirma: “Estos sitios contienen la evidencia más temprana de presencia humana en el Amazonas”. Las pinturas rupestres son un testimonio de un estilo de vida anterior, donde las interacciones humanas con el mundo natural eran tanto simbólicas como prácticas.
Arte y ciencia en el descubrimiento

Los investigadores han documentado más de 3,200 imágenes en la roca, muchas de las cuales representan una variada fauna como venados, aves, pecaríes y tapires. Este extenso catálogo visual no solo ilustra la riqueza de la biodiversidad amazónica, sino que también trae consigo una revelación de las prácticas alimenticias de estos pueblos. Se ha descubierto que los antiguos habitantes de la región mantenían una dieta compuesta de pescado, mamíferos grandes y pequeños, así como reptiles, lo que indica una profunda comprensión del entorno natural que los rodeaba.
Mitos y realidades
Este descubrimiento ha suscitado numerosas preguntas sobre la relación entre estas antiguas culturas y la fauna. A pesar de la abundante evidencia de peces encontrada en restos arqueológicos, su representación en el arte rupestre es escasa. Esto podría sugerir que las pinturas no eran meramente documentales, sino que contendrían significados más profundos, posiblemente relacionados con creencias sobre el mundo natural y su conexión simbólica con el mismo.
Creencias transformadoras
Los estudios destacan la conceptualización compleja que tenían los antiguos amazónicos sobre los animales. Algunos paneles muestran figuras que combinan elementos humanos y animales, sugiriendo creencias en la transformación y en un vínculo espiritual con la naturaleza, algo que sigue presente en las comunidades indígenas actuales. 🤝
Investigaciones y futuras enseñanzas
Este sitio de arte rupestre no solo es importante por su contenido artístico, sino que también abre nuevas oportunidades para entender cómo las culturas prehistóricas coexistían con su entorno. La obra de Robinson y su equipo sugiere que el arte rupestre de Cerro Azul podría proporcionar una clave para develar los secretos no solo de la historia, sino también de las antiguas creencias y tradiciones alimenticias que informaron la vida cotidiana de esos primeros pueblos amazónicos.
En conclusión, las pinturas rupestres de la Amazonía colombiana no solo son un legado artístico, sino que también son un testimonio cultural invaluable que conecta generaciones y culturas a través de la historia. Esperamos que futuras investigaciones continúen desvelando las narrativas escondidas en estas rocas ancestrales, ayudando a preservar la rica herencia de los pueblos amazónicos y a educar sobre la importancia de su historia y su conexión con el entorno natural.