En un momento crítico de la lucha contra el coronavirus, el director general de Pfizer, Albert Bourla, ha hecho declaraciones contundentes respecto a la politización de la vacuna. Esta reacción surge tras comentarios realizados durante el debate presidencial de la semana pasada, donde el presidente Trump afirmó haber hablado con varias compañías, incluyendo Pfizer, sugiriendo que se podría tener una vacuna mucho más pronto de lo que se ha anticipado.
Bourla expresó su descontento en una carta dirigida a los empleados, alegando que era decepcionante que su trabajo, enfocado en la ciencia, se viera arrastrado a la arena política. Su mensaje fue claro: “La única presión que sentimos son los miles de millones de personas que dependen de nosotros”, afirmando que la compañía no cedería a la presión de apresurarse por motivos políticos.
Prioridades de Pfizer
La compañía está trabajando a lo que denomina “la velocidad de la ciencia”, y Bourla aclaró que, a pesar de las presiones externas, no comprometerán la seguridad y la eficacia de la vacuna. Según su comunicación, se espera que Pfizer tenga datos de sus pruebas de la vacuna para octubre, lo que podría determinar no solo su efectividad, sino también la posibilidad de producción en masa.
- Datos disponibles en octubre: Pfizer anticipa tener información crucial sobre la seguridad y eficacia de la vacuna.
- Producción a gran escala: Bourla mencionó que podrían5070 millones de dosis para finales de año, pero enfatizó que la distribución depende de la aprobación de la FDA.
Contexto Político
El debate entre Trump y Biden ha planteado serias dudas sobre las intenciones detrás del adelanto de las vacunas. Mientras que el presidente ha mencionado un lanzamiento antes de las elecciones de noviembre, expertos en salud pública han sido más cautelosos, indicando que una vacuna probablemente no estará disponible hasta el primer semestre de 2021. Este desfase en las percepciones podría llevar a un daño en la confianza pública hacia las vacunas y el proceso sanitario.
Las palabras de Bourla en la comunidad científica
En su carta, Bourla no solo defendió a sus empleados, sino que apeló a la sensatez y la integridad del proceso científico, argumentando que plantear prontos lanzamientos en un contexto político solo haría más difícil la tarea de generar confianza en las vacunas. “La veracidad y la transparencia son esenciales en este momento”, escribió, subrayando que la ciencia debería prevalecer sobre la política.
Conclusión
Resguardando la salud pública y la integridad científica, Bourla sentó un precedente que puede influir en cómo las empresas farmacéuticas, y el sector salud en general, manejan situaciones de presión política. En esta carrera contra el tiempo, el foco debería estar en la salud de millones de personas y no en calendarios electorales.
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