El reciente debate generado en las redes sociales ha tomado fuerza tras la difusión de una fotografía donde se observa un Centro de Atención Inmediata (CAI) de la Policía Nacional que tiene vidrios polarizados. Este incidente ha captado la atención del público, ya que contraviene las promesas de los uniformados de utilizar vidrios transparentes en la reconstrucción de estas instalaciones, lo que permitiría una supervisión más efectiva de las actividades que ocurren en su interior.
El hecho se remonta a la noche del 9 de septiembre cuando se produjo un incendiario en uno de estos CAI situado en Bogotá, en medio de las protestas relacionadas con la muerte de Javier Ordóñez, quien falleció a manos de dos policías. Esta situación ha derivado en una creciente demanda por parte de la ciudadanía para que se aclare qué tipo de protocolos se están implementando para garantizar la seguridad y el bienestar de la población.
David Racero, representante ante la Cámara de Bogotá por la lista de Decentes, ha hecho pública su preocupación en redes, señalando que este tipo de medidas son un “muy serio” indicativo de la falta de transparencia en las acciones policiales, y cuestionando si esto representa un nuevo protocolo de abuse y impunidad. Aseguró que cada paso que se toma solo sirve para demostrar la renuencia a corregir el rumbo y abordó la necesidad de “una reforma policial ya” para detener estos abusos.
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Por su parte, la presidenta del partido Movimiento MAIS, Martha Peralta Epieyú, recordó la muerte de Ordóñez dentro de un CAI, en un contexto de protestas que exigían justicia y transparencia. “Si ven que se recuperan cosas materiales, pero no la vida de Javier Ordóñez y las 13 personas masacradas”, publicó en su cuenta de Twitter.
Las declaraciones por parte de Hugo Acero, Secretario de Seguridad de Bogotá, han generado aún más polémica. Este sostuvo que la decisión de instalar vidrios polarizados no fue una decisión del Distrito, sino que fue la comunidad quien optó por dicha construcción, avivando las críticas sobre la falta de participación ciudadana en estos procesos de construcción y reestructuración.
Acero aseguró que la administración distrital planea reconstruir todos los CAI con vidrios completamente transparentes y con la instalación de cámaras tanto al interior como al exterior para documentar todas las actividades que allí se realicen. Esta medida busca restaurar la confianza perdida entre la comunidad y la autoridad, y es parte de un esfuerzo más amplio que implica un gasto aproximado de $4.000 millones enfocado en mejorar la infraestructura policial.
Las reacciones a esta controversia han sido variadas, con algunos ciudadanos apoyando las iniciativas de transparencia y otros criticando la falta de decisión en acciones concretas. Además, muchos ciudadanos han comenzado a preguntarse si la inversión y las restructuraciones abordarán adecuadamente los problemas de confianza y seguridad que han plagado a estas comunidades. Como resultado, se espera que el tema permanezca en la agenda pública, alimentando el debate sobre la función y responsabilidad de las fuerzas policiales en la sociedad.
La situación en Bogotá continúa siendo tensa, y la exigencia de reformas se incrementa mientras la comunidad busca garantizar sus derechos y su seguridad. 😕