En un conflicto que ha capturado la atención internacional, Armenia y Azerbaiyán han vuelto a enfrentarse en el región separatista de Nagorno-Karabaj. Los combates, que estallaron el pasado domingo, han dejado un saldo trágico de dos muertos, incluyendo una mujer y un niño. Además, el Ministerio de Defensa de Armenia reportó el derribo de dos helicópteros azerbaiyanos y ataques contra tres tanques enemigos.
Según declaraciones de la portavoz del ministerio, Shushan Stepanyan, los enfrentamientos comenzaron cuando Azerbaiyán lanzó un ataque. Sin embargo, las autoridades azerbaiyanas sostienen que las fuerzas armenias fueron las que iniciaron las hostilidades, lo que desencadenó su contraofensiva.
Esta región, que se encuentra bajo control armenio desde el fin de la guerra en 1994, ha sido un punto caliente de tensión entre ambos países. La zona desmilitarizada que separa Nagorno-Karabaj del resto de Azerbaiyán está fuertemente custodiada por fuerzas militares de ambos lados, lo que aumenta la probabilidad de futuros enfrentamientos.
La situación ha sido objeto de condena por parte de Turquía. Omer Celik, portavoz del partido gobernante, condenó el ataque de Armenia y prometió apoyo a Azerbaiyán, advirtiendo que “Armenia está jugando con fuego y poniendo en peligro la paz regional”. El portavoz presidencial, Ibrahim Kalin, también subrayó la necesidad de que la comunidad internacional exija el cese de las hostilidades.
La violencia ha inquietado a muchos observadores, sobre todo por el potencial de escalada en un conflicto que ha cobrado vidas y ha causado desplazamientos masivos. Reportes recientes indican que, a pesar de los llamados a la paz, no se vislumbra una resolución clara a este conflicto.
Esto se convierte en un momento crítico, ya que la comunidad internacional observa de cerca las acciones de ambos países. Expertos sugieren que una intervención de mediación podría ser necesaria para evitar que el conflicto se intensifique aún más.
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A medida que la situación evoluciona, se espera que más detalles surjan sobre este enfrentamiento. Las tensiones entre Armenia y Azerbaiyán no son nuevas, pero este reciente resurgimiento de la violencia ha pasado a ser un foco de preocupación regional y global.
Turquía y Rusia también están observando de cerca, ya que ambos países tienen intereses estratégicos en el área. Los próximos días serán decisivos para determinar si habrá un alivio de las tensiones o si, en cambio, se intensificará el conflicto.
En resumen, la situación en Nagorno-Karabaj es precaria y la comunidad internacional sigue de cerca los acontecimientos. Los llamados a la paz son esenciales en este momento, y se espera que se realicen esfuerzos diplomáticos para alcanzar una resolución pacífica antes de que los enfrentamientos se conviertan en una guerra a gran escala.